El diccionario RAE define inconstante como alguien no estable, ni permanece. Otra definición es que muda (cambia) con facilidad y ligereza de pensamiento, aficiones, opiniones o conducta.
Hay algunos tipos de trastornos, mencionaremos 2:
1-Trastorno límite de la personalidad: afección mental que la persona tiene patrones prologados de: emociones turbulentas o inestable, es menos grave que la bipolaridad, es pasajero, es un pensamiento inmaduro. No hay un pensar con cordura.
2-Bipolaridad: las personas con este trastorno presentan episodios maniacos o estados de ánimos llevados a extremos; muy felices, irritables, animados o marcado aumento de inactividad, estados depresivos con episodios cortos, leves, pasajeros, permanente o agudos.
Presentan exacerbación de lo que es placentero para ellos o puede perder el interés en casi todas las actividades. De un extremo a otro, dos personalidades en una sola.
Aquí podemos ver a alguien que manifiesta un corazón inconstante, no permanece de una forma constante, no hay coherencia, cambia con rapidez.
Ministración:
A una persona con corazón inconstante le cuesta mantener su palabra, lo que hace, sus emociones, cambia con rapidez, siempre está variando.
La Biblia dice: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables”. 1 Pedro 3:8.
Nuestro Señor nos recalca: Que tu sí sea sí y que tu no sea no. Él nos creó por tanto conoce nuestro corazón, y sabe que se turba, se engaña, es infiel; nuestro Señor nos enseña.
Como hijos de Dios luchamos con las obras de la carne y sus deseos. En lo cotidiano, ¿cuántas veces nos comportamos como bipolares? Esta es una condición de pecado. En la Biblia dice: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”. Santiago 4:8.
Tenemos que hacer un alto en el corazón, pensar: ¿Cuánto estamos dispuestos a dar la vida por lo que Dios quiere con nosotros y no depender de las circunstancias? El Señor nos ve, tenemos que sobrepasar, sobrellevar con su ayuda situaciones que estemos viviendo, buscar hacer su voluntad con todo el corazón. Si estamos en este pecado de la inconstancia, veamos donde estamos paradas, veamos nuestras vidas y las decisiones que hemos tomados ¿Serán que estamos a la manera de la carne o a la forma del Espíritu?
Con un corazón inconstante no damos buen testimonio de Cristo y la formación que Él ha hecho en nosotras. Al dar excusas mostramos que somos inconstantes en todos nuestros caminos, pero en Cristo hay un solo camino y nuestro Señor nos quiere centrar.
La dualidad del corazón es peligrosa, roguemos al Espíritu de Dios nos cautive, convenza y nos muestre la necesidad de buscar a Cristo con un amor continúo.
El discípulo inconstante es indeciso, un día esta con todo para el Señor otro día piensa que no esta en el lugar correcto, y quiere ser una iglesia aislada, ese tipo de hermanos hacen daño a la iglesia, causan división, no olvidemos que somos parte de la Iglesia, y nuestras decisiones afectan.
Analicemos ¿Amo y estoy amando al Señor? ¿Por qué hacemos lo que estamos haciendo? ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué corro o corremos? ¿Para ser vistas de quién? Hay una verdad Él nos ve, él debe ser nuestra meta, debemos anuncia sus virtudes, Su nombre es sobre todo nombre, es Cristo el Señor y nosotras debemos anunciar sus virtudes.
La Biblia dice: “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Mateo 25:21.
Pongámonos hacer en el corazón la voluntad del Señor, con un solo sentir, una sola convicción en nuestras decisiones. Si nos comprometemos con algo, tengamos la seguridad de estar, que el Señor lo sepa. Anhelemos con sinceridad en el corazón esa decisión delante de Él, que sepa que queremos cumplir, evitando, rechazando ser inconstantes. No seamos de doble ánimo, doble sentir.
Hermana ¿Qué ve el Señor en nuestra vida? ¿Qué perciben los demás de nosotras sabiendo que Dios ya nos vio? Debemos ser de un solo sentir nos ayude el Señor a ser un solo corazón en nuestras acciones.