En general lo enfocamos en los niños, pero también lo
podemos generalizar en los adultos.
Según la definición de la RAE: frustración; acción y efecto de
frustrar; privar a alguien de lo que esperaba, desilusionar,
decepcionar, defraudar, desengañar, desencantar. Sentimiento
de insatisfacción y/o fracaso.
Respuesta emocional común que experimenta una persona,
cuando tiene un deseo, necesidad o impulso que no logra
satisfacer.
Características: Puede experimentar ira, molestia,
decepciones, estados de vacío (entre más difícil más se
frustra, “no sé qué hacer”).
Tipos de frustración:
Interna: persona que no está contento con la forma en que
reaccionó ante una situación.
Externa: Factor estresante cuando hay algo que lo provoca, la
frustración está en la otra persona.
Características:
Impulsiva (responden a sus impulsos), impacientes
(vehementes, impetuosos) exigentes (riguroso y poco
flexible), satisfacen sus necesidades de manera inmediata,
ansiosas, afanosas, ambiciosas, hambrientas (buscan
satisfacer sus necesidades de manera inmediata).
La frustración se origina en sentimientos de incertidumbre e
inseguridad.
Ministración:
El Señor Jesús enseñó “no mires la paja en ojo ajeno, mira tu
propia viga” Mateo 7: 1-6. La idea de la enseñanza es vernos,
examinarnos corregir lo que está mal, eso es madures. Por
eso decía el salmista “examíname”. La frustración son
evidencias del carácter mal formado, el entorno social hace
que se presente dificultades para reconocer sus emociones, es
necesario ponerle nombre a lo que nos sucede. La frustración
tiene que ver con lo narcisista, se valorizan tanto que los
demás no importa. Son expectativas falsas que tenemos, que
nos hacemos del otro incluso de uno mismo, por eso
necesitamos evaluarnos, examinarnos con la ayuda del
Espíritu Santo, para tener dominio propio en nuestra manera
de pensar.
No debemos compararnos, es importante aceptar el diseño de
Dios, no debemos tener expectativas familiares porque todos
somos diferentes, debemos valorizarnos, respetarnos,
amarnos.
Cuando nos casamos con falsas expectativas o expectativas
erradas nos frustramos porque los varones no cumplen
nuestras necesidades o deseos. Los varones se frustran por
que no alcanzan la medida que nosotros le damos.
¿Cuántas veces nuestros esposos, hijos incluso nosotras como
madres se o nos frustramos por las falsas expectativas que
nosotros tenemos? En el matrimonio debemos estudiar la
conducta de los varones para poder entenderlos, cuando nos
casamos tenemos expectativas, sueños, anhelos, pero cuando
no se dan o no se cumplen viene el enojo, ira, malas
palabras, vacío en el corazón, pena, dolor y llanto. Hay es
donde necesitamos pararnos, no depende de nadie, ni de las
circunstancias, debemos amar a Dios. Debemos vivir gozosas,
alegres con la ayuda de la llanura del Espíritu Santo.
Como madres debemos ser portadoras de paz en nuestros
hijos cuando están frustrados, no es un daño, no es
vergüenza es una condición, no debemos tomarlo como
personal ya que es propio de un niño(a) es importante que
desde pequeños les enseñemos a controlar la frustración,
llevarlos por la palabra hasta la contención. El sentirse que
han fallado, culpable o que no sirven para tales cosas es
porque no les resulto la expectativa elevada que tenían, por
eso debemos enseñarles las herramientas, que el Espíritu nos
ayude a mostrarnos tanto lo interno como lo externo, cuesta
como madres formar a los hijos en los caminos del Señor.
¿Cuántas veces hemos causado envidia en el corazón de la
otra persona sin querer? La bendición del Señor es personal,
se provocan envidias, amarguras en las personas porque no
entienden, porque tenemos expectativas de vida y un vacío
que debe llenarlo el Espíritu Santo, eso depende de la relación
que tengamos con el Señor.
Pablo dice: “Se vivir humildemente, y se tener abundancia; en
todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como
a pasar hambre, así para tener abundancia como para
padecer necesidad” Filipenses 4:12
El Señor dice: “Gozaos con sustento y abrigo”.
Como personas adultas la frustración viene porque siempre
estamos mirando lo que ha logrado la otra persona por su
propio esfuerzo; el pasto verde, la casa bien pintada. Hay
vienen los comentarios; es que mira, es que tu no haces esto
y aparece el enojo, la ira. Porque estamos mirando la paja en
el ojo ajeno. La frustración es temporal, pero hay personas en
que esto perdura no logran salir, eso es porque nuestro
entorno social dificulta el expresar nuestras frustraciones y no
logramos identificar las emociones. Tenemos que controlar
estas emociones en el Espíritu de Dios, debemos hablar,
identificarlas y verbalizarlas, pero sin llegar al enojo. No
debemos tener expectativas de nadie, solo confianza en el
Señor, el Señor nos enseña en todo.
Debemos reconocer lo que nos frustra, lo que nos molesta,
duele, nos pone tristes, nos hace llorar, amarguras. Somos
hijas de Dios estamos en su trato, tenemos que pedirle al
Señor que nos muestre que nos quiere enseñar. Debemos ser
agradecidas con lo que tenemos, hay mucha insatisfacción,
envidias o querer ser más o ganar más, que el Señor nos
ayude a tener un corazón dispuesto y limpio.
No hay nada más valioso en este mundo que el sacrificio de
Cristo Jesús.