En la enciclopedia significados.com, la palabra
“egoísta” es un adjetivo calificativo que describe a una
persona que tiene egoísmo. También indica que algo
es perteneciente o relativo a esta actitud.
La versión bíblica TLA en Proverbios 18:1 dice: “El que
es egoísta solo piensa en sí mismo y no acepta ningún
consejo”. En la NVI, encontramos una idea similar. Sin
embargo, en la versión RV no se menciona este
concepto.
El término “egoísmo” proviene del latín “ego”, que
significa “yo”, y el sufijo “-ismo”, que indica un exceso
de amor hacia uno mismo centrado en su propio
interés y sin preocupación por los demás.
El egoísmo se manifiesta de diferentes maneras:
*Filosóficamente: se habla de egoísmo moral o
racional, como querer ser el primero en todo.
*Biológicamente: se refiere al egoísmo teológico, que
es la tendencia de un organismo a buscar su propio
bienestar. Por ejemplo, los árboles de eucalipto
absorben agua para mantenerse, mientras que otros
se secan.
*Psicológicamente: se relaciona con la teoría
conductual del auto-interés humano.
*Ideológicamente: se relaciona con el anarquismo,
estar en contra de todo.
Ministración:
El egoísmo está relacionado con el amor
desproporcionado hacia uno mismo al tomar
decisiones o interactuar con otros. Los niños tienden a
ser egoístas, los bebés demandantes, en
el matrimonio vivir en familia es un desafío constante.
Es importante diferenciar entre egoísmo y orgullo. El
primero es un amor excesivo hacia uno mismo,
mientras que el orgullo muestra el concepto elevado
de sí mismo.
El egoísmo es un pecado, no debemos bajarle el perfil,
es su naturaleza.
Examinemos:
¿Cuántas veces hablamos de nosotras mismas y no
escuchamos a los demás?
¿Queremos compartir?
¿Cuántas veces vemos en la congregación hermanas
o niñas que les falta por necesidad y no compartimos?
¿creemos que lo merecemos todo?
El justo ama, comparte, piensa en su hermano.
Debemos batallar contra el egoísmo. ¿Amamos de
verdad o no?¿Habita el amor de Dios en nosotros o
no? El Señor se dio a sí mismo, se despojó de su
realeza y vino por nosotras que merecíamos el
infierno. ¿ por qué nos cuesta?
Cristo lo hizo con nosotros Jesucristo se despojó, fue
para darnos salvación y vida eterna, toda buena
dadiva, de todo don perfecto. Nosotros damos las
dadivas del Señor, amémonos con un amor eterno,
demostremos ese amor.
Entender con humildad quienes somos nos ayuda a
salir de nosotras mismas. Nos hará ver que somos tan
ensimismadas. El Señor nos ayude.
El justo comparte. No nos faltará, Dios tiene cuidado
incluso de la cantidad de nuestros cabellos. La palabra
dice que “no hay justo desamparado” y esto “
conforme a las riquezas en Cristo Jesús. No
guardemos solo para nosotras amemos, en eso
mostramos que amamos a Dios.