El salmista decía: “Mi corazón esta dispuesto, oh Dios; Cantare y entonaré salmos, esta es mi gloria” Salmos 108: 1.
Según el diccionario la palabra dispuesto o dispuesta es: disponer o disponerse, preparado para ser utilizado (tiene que ver con cosas o lugares), preparado, decidido para hacer algo (persona preparada y lista para hacer una determinada actividad), hábil/capaz que hace las cosas con ganas y buena disposición implica una actitud personal para enfrentar alguna actividad o situación.
Las personas que siempre están dispuestas se les conoce como altruistas son aquellas que tienen la tendencia a procurar el bien de otros de manera desinteresada, incluso en contra del interés propio.
¿Qué es una persona dispuesta? ¿Qué es un corazón dispuesto? Es quien hace algo con bastante entusiasmo porque quiere hacerlo y no porque se vea obligado a hacerlo.
Características:
*Desarrollan una buena actitud, toman riesgos, se niegan a sí mismos, son empáticos, tienen empuje.
*Son diligentes, se mueven, disciplinados, son apasionados por lo que hacen, desarrollan confianza, alegres, toman decisiones, disfrutan, son alegres.
Ejemplo: un deportista lleva una vida ordenada, se ejercita para lograr sus metas; un cantante realiza ejercicios vocales para tener sus cuerdas vocales sanas. Una madre hace lo necesario para nutrir bien a sus hijos.
Ministración:
¿Cuántas de nosotras tenemos de estas cualidades, características, una buena actitud y disposición del corazón? en ocasiones tenemos mala actitud e indisposición de hacer algo. Muchas veces nos cuesta hacer algo y pasar por buenas personas, pero no se hace con buena actitud, sino que por obligación y lo disfrazamos. Tenemos que ponernos frente al espejo y analizarnos.
El Señor nos ayuda para toda buena obra, por eso debemos tener una buena disposición en el corazón, esto le agrada a Dios.
Cuando tenemos actitudes y disposiciones incorrectas frente a algo o una situación que no es la que debiera ser, debemos arrepentirnos, porque sino será una carga, costará cumplir con el propósito o el compromiso que se ha tomado. Para retomarlo debemos hacer un alto, despejarnos, realizar otra cosa, esto nos ayudará a cambiar la disposición para así tener mejores resultados.
Cuando se pierde el enfoque, se deja de mirar a Cristo, perdemos la dimensión del propósito de que se está haciendo. El Señor nos dice que debemos sujetarnos aún a los malos jefes, hacer las cosas como para el Señor.
Si la enfermedad nos indispone ha hacer algo, descansamos y aprovechemos bien el tiempo cuando estemos saludables o de mejor estado.
Con un corazón dispuesto podemos salir de nosotros mismos y así ser empáticos con quienes nos rodean. Hay cosas importantes que frecuentemente las vemos como secundarias como la familia, eso nos hace hacer las cosas del hogar sin paz. Como servidoras del Señor podemos hacerlo con agrado, con amor con quienes vivimos.
Debemos ser diligentes en todo lo que hacemos, hacer las cosas con un corazón dispuestos como dice el Salmo conllevará alegría y gozo. Trabajemos con una actitud correcta, porque el Señor examina nuestro corazón y ve la intención.