Capítulo VIII: Miriam Cuando tu pecado te aleja de los demás

El nombre Miriam tiene origen en el hebrero Myriam. La etimología de este nombre es confusa, pero los expertos aseguran que el significado de Miriam es “Excelsa”, otros expertos aseguran que significa “A quien ama Dios”.

Encontramos la historia de Miriam en el libro de Éxodo y Números. Ella era hija de padres piadosos Amirán y Jocabed. Además, era hermana de dos figuras grandes del pueblo de Israel Moisés y Aarón.

El historiador Flavio Josefo en su libro “Antigüedades” menciona a Miriam como esposa de Jur, un líder de Israel. Pero la Biblia no lo corrobora, simplemente no indica si ella era casada o soltera. Recordamos a la valiente Miriam cuando ella vigilaba a orillas del Nilo esa cesta de juncos en el que estaba su hermoso hermano Moisés. La hija del faraón descendió a bañarse al rio Nilo, pero en los juncos vio al pequeño bote y su preciosa carga, al escucharlo llorar fue la oportunidad de Miriam para ofrecer a la princesa una niñera hebrea. En ese entonces Miriam debió tener entre 10 a 12 años.

En Éxodo 15: 20 leemos que Miriam es llamada como profetisa y la describe junto al Mar Rojo tocando el pandero proclamando y cantando sobre el poder y fidelidad de Dios. En ese entonces ella ya tenía una edad avanzada, pues Moisés pasó 40 años en Egipto y 40 años en el desierto.

La trayectoria intachable de Miriam se rompió cuando se revela contra Moisés, quiso romper la autoridad que Dios le había dado a Moisés. La murmuración llevó a Miriam rechazar la posición de su hermano como líder del pueblo, como podemos leer en Números 12:1-2 y 9-15

Miriam y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová. Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue. Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que Miriam estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a Miriam , y he aquí que estaba leprosa. Y dijo Aarón a Moisés: !!Ah! señor mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado. No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio consumida su carne. Entonces Moisés clamó a Jehová, diciendo: Te ruego, oh Dios, que la sanes ahora. Respondió Jehová a Moisés: Pues si su padre hubiera escupido en su rostro, ¿no se avergonzaría por siete días? Sea echada fuera del campamento por siete días, y después volverá a la congregación. Así Miriam fue echada del campamento siete días; y el pueblo no pasó adelante hasta que se reunió Miriam con ellos. 

Miriam fue condenada a padecer una de las más humillantes enfermedades, estaba blanca como la nieve, obligada a gritar cuando alguien venía ¡inmunda! ¡Inmunda!

Reflexionando

Como mujeres tenemos la tendencia y la capacidad de hablar más de la cuenta.

Dios grande, poderoso y temible, reprendió a Aarón y a Miriam por su pecado de murmuración pues “la ira de Jehová se encendió contra ellos “.  Si nosotras estamos en el pecado de murmuración, Dios tiene la autoridad de reprendernos diciendo” Sea echada fuera del campamento por siete días” y estar alejadas de la Iglesia. Aunque estemos en el templo físico, no podremos estar en el templo espiritual en la presencia de nuestro Dios que es tres veces Santo. Nuestra alma no podrá entrar en comunión con los santos de la congregación. 

La murmuración es desagradable y puede dañar irremediablemente. Como cristianas no tenemos que estar o escuchar a una persona con este pecado, porque es como la lepra y puede ser tan contagiosa e infectar el alma. La lepra espiritual con el tiempo se ve y trasciende aún las vestiduras que lleve.

Hablar mal de alguien, murmurar de nuestra hermana(o) que no te escucha es como tratarle de sordo; si bien la persona no lo escucha, Dios si escucha las palabras que salen de nuestra boca, Él escucho a Miriam y ella quedo leprosa. No solo la murmuración nos aleja de la presencia del Señor, sino también todo pecado oculto, pecado no confesado. Examinemos nuestro corazón y preguntémonos: ¿Soy honesta al hablar? ¿Calumnio? ¿Soy prudente? ¿Qué hay en mi corazón?

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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