Capítulo IV: Dorcas Un precioso legado para hoy

En arameo Tabita y en griego Dorcas, éste último es más conocido. Ambos nombres significan “gacela”.  La gacela es ágil y veloz, siempre está en alerta, duerme muy poco y tiene unos hermosos ojos grandes.

En el libro de los Hechos encontramos la historia de Dorcas, ella vivía en un pueblo costero llamado Jope. Las Escrituras no dan referencia sobre su genealogía y tampoco menciona si era casada o soltera, pero si la menciona como discípula, es la única mujer que se la llama textualmente así.

Dorcas era costurera y con ese oficio prestaba servicio a los huérfanos y viudas. Ella redimió su oficio al servicio de Cristo, entendió que significa tener un corazón regenerado y perdonado; lo reflejaba en la belleza del servicio a los más necesitados. Con gratitud hacía funcionar sus amorosas manos y se esmeraba en hacer buenas obras para los pobres. En Hechos 9:36 leemos “Había entonces en jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía”.  El  verso  37 relata  que  ella  enfermó  y  murió, ese fue un golpe de tristeza para esa comunidad. Leemos también que hubo quienes se ocuparon de los funerales con diligencia. Podemos imaginar que las manos cariñosas de las viudas y huérfanos entre lloros y tristezas fueron parte de aquellas diligencias.

Resulta que al saber que el apóstol Pedro estaba cerca de Jope, con fe, confiando en el poder de Dios mandaron a llamarlo y le rogaron que vaya a Jope. El apóstol Pedro no demoró en ir hasta el lugar, se puso de rodillas y oró al Señor y con autoridad dijo “Tabita levántate” y la vida regreso a ella. Que tremendo gozo debe haber reinado entre las viudas y huérfanos, su querida Dorcas estaba viva nuevamente.

Reflexionando

La historia de Dorcas nos enseña que no hay limitantes para reflejar el amor de Dios, con fervor y corazón agradecido. Ella con un alma salvada, sus manos y una aguja ha puesto su fe en obras. Dorcas era una mujer de fe, compasiva, dadivosa, reflejaba el amor de su Salvador, diligente, con un corazón enseñable.

Tremendas cualidades de Dorcas, nos deja un precioso legado para este tiempo, legado de buenas obras espirituales y legado de obras materiales. Una mujer digna de imitar. Dios nos forme para que tengamos un carácter tan amable, dadivoso, preparada para buena obra, para hacer lo que tengamos que hacer.

Seamos prácticas, la viuda necesita bienes y compañía. La madre con varios niños pequeños quisiera un tiempo de sosiego.  El enfermo en el hospital desea ver misericordia y sentir paz.  Hay muchas necesidades en nuestro entorno, no seamos ensimismadas y seamos diligentes para dar.  Tenemos a Cristo en nosotras, reflejemos su amor así como lo hizo Dorcas. 

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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