Ataviadas esperando la venida del Señor

“Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores”. (Mateo 24:7-8)

Hoy vemos cómo los recursos se agotan, el agua escasea, los alimentos faltan, y hay terremotos en varias partes de la tierra, dejando muerte, desolación, como ocurrió recientemente en Venezuela. La tierra misma gime como dice Romanos 8:22: “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora”, las placas tectonicas se mueven. El enemigo sabe que su tiempo está cerca y provoca destrucción, viene a destruir, devastar, como cumplimiento de lo que esta escrito, pero también como consecuencia del pecado y la idolatría de los pueblos.
Por eso debemos estar ataviados, vestidos como la novia que espera a su amado, una novia se prepara y de acorde a la ocasión, al momento unico .

Y porque el Señor viene pronto por su esposa no podemos permitir que la amargura, el resentimiento o la falta de reconciliación nos impidan partir con Él. Es tiempo de reconciliarnos, buscar la paz, y si tenemos que humillarnos hagamoslo, porque en el amor se reconoce a los verdaderos cristianos.
Aunque parezca un mensaje repetitivo, no lo es, es un recordatorio urgente, presente para todo cristiano, porque cada día que pasa nos acerca más al cumplimiento de la promesa. La Palabra, la Biblia es fiel y confiable nos dice como debemos hacer, nos da las herramientas para permanecer firmes en la roca que es Cristo: “El que oye mis palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca”. (Mateo 7:24).

Estamos en una iglesia de sana doctrina, sin mezclas, podemos beber de la Fuente, somos amonestados, corregidos, castigados, aceptemoslo, es por amor, para que estemos preparadas, oigamos la Palabra y pongamosla en obra: orando, suplicando y ayunando. Sin el Señor somos frágiles y débiles, lo podemos ver cuando nos pasa algo grave, y los problemas se levantan, pero tenemos la seguridad de el Señor prometió estar con nosotros: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. (Mateo 28:20). El Señor trata nuestro corazón también cuando trabajamos en su obra, nos fortalece en la debilidad y muchas veces nos sana en el proceso.

Nos conoce el Señor y sabe si en verdad nos estamos ataviando como novia. Hermanas si falta algo en nuestro corazón, si hay odio, amargura o resentimiento, no podremos partir con Él.El Señor nos ayude.

Vendrá como relámpago, en un abrir y cerrar de ojo, si hoy estamos bien ataviadas, mañana si tenemos vida debemos estar también ataviados, porque el Señor viene pronto. La iglesia dice Maranatha: ¡Ven, Señor Jesús!

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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