“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres… amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”.
1 Timoteo 3:1-5
Amadores de los deleites
En este tiempo vemos como los hombres de los últimos días dan rienda suelta a sus placeres carnales. En Apocalipsis vemos reflejadas estas actitudes en las iglesias. En el Antiguo Testamento podemos ver a Sansón sometido a los deleites de su carne:
- A los deseos de sus ojos esto lo podemos ver cuando él pone su mirada en una filistea, una mujer del pueblo enemigo, incrédula y pagana.
- Luego pone sus ojos en otra mujer y da rienda suelta a sus deseos carnales, lo que le llevó a ser presa de los filisteos.
- También era dado al vino. En cierta ocasión él tomó miel que estaba dentro de un león muerto, a Sansón le estaba prohibido acercarse a un cuerpo muerto.
La Biblia nos dice el que:
“Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”, Santiago 4:17.
Aquí vemos un claro ejemplo de un hombre que tuvo oportunidades, puertas abiertas para realizar acciones pero que no fueron de bendición para su vida.
El hombre vive en una sociedad hedonista.
¿Qué es? El hedonismo es una doctrina que enfatiza, realza y toma el placer como fin supremo de la vida. Las Escrituras dicen:
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”. 1° Timoteo 4:16.
Una exhortación de Pablo hacia el joven Timoteo. Pablo mismo reconoce que debe disciplinar su carne:
“Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.
Como hombres tenemos tanta arrogancia y nosotros que pensamos que podemos solos. Tanto orgullo y altivez en el corazón que pensamos que las cosas dependen de nosotros y erramos.
Hace mucho tiempo tenía el placer por las cosas de este mundo, y me deleitaba en compartir, pero una cosa lleva a la otra, luego opté por otro tipo de comida, era para mí algo que calmaba mi alma pero no transformaba mi corazón. En lugar de recurrir a las cosas debía buscar a Dios y agradarle, en las situaciones en las que caía, debía tener dominio propio y tomar la carne y someterla a Cristo. Todavía me cuesta y estoy en el proceso, he entendido que a 50 centímetros del piso está mi solución, mi paz, que debo orar y buscar lo de Dios para mi vida, deleitarme en Su presencia.
La apariencia de piedad
La piedad es el temor reverente a Dios, que viene al conocer a Dios, Su carácter, Su voluntad.
Este carácter debe ser reflejado en nosotros, en nuestras actitudes con el deseo de agradarle en todo a Dios. Pero no es así para los cristianos que le siguen.
“… lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida…”. 1° Juan 2:16
Porque son parecidos a fariseos, que son como sepulcros blanqueados (Mateo 23:27-32) hermosos por fuera, bien vistos, bien vestidos, con buenas formas.
¿Cuántas veces nos hemos mostrado así? Fingiendo ser algo que no somos, a veces por necesidad, otras veces por lo que digan los demás. ¿Cuántas veces aquí glorificamos a Dios y en nuestra casa está el desastre? Los fariseos no reflejaban la justicia, la ley y la fe, eran vasos sucios por dentro. Caemos en la apariencia, porque a la carne le gusta que la halaguen. Hermano, muestre solo una cara, no siempre vamos estar de acuerdo con los demás, pero seamos respetuosos, reflejemos la esencia de ser cristiano.
Señor, saca todo fariseísmo de nuestras vidas, saca toda apariencia de piedad, a ti no te podemos engañar. Amén