¿Qué es el afecto natural?
El afecto natural es el amor instintivo e innato que los animales y los seres humanos sienten hacia sus familiares y personas cercanas. La Escritura nos habla de que, en los últimos tiempos, los hombres serían “sin afecto natural”.
Estar sin afecto natural se refiere a la falta de amor, a la actitud de una persona fría, dura e insensible hacia su familia y hacia su prójimo. Esto puede presentarse en personas que no recibieron afecto desde pequeñas y que fueron dañadas de alguna manera, manifestando con el tiempo una falta de amor hacia sus propias familias.
Características
Son personas centradas en sí mismas y en sus propios placeres.
Presentan dificultad para expresar y gestionar sus emociones, mostrándose frías en muchas situaciones, incluso en aquellas relacionadas con lo moral.
Pueden presentar dificultades en el desarrollo del lenguaje y de las habilidades sociales.
Manifiestan insensibilidad e incapacidad para amar genuinamente a los suyos.
Pueden actuar impulsivamente y presentar agresividad, llegando incluso a desarrollar conductas agresivas.
Ejemplos bíblicos
Herodías: utilizó a su hija para su propio beneficio, pidiéndole que solicitara la cabeza de Juan el Bautista.
Atalía: madre del rey Ocozías, mandó matar a toda la descendencia de la familia real.
Absalón: se rebeló contra su padre, David.
Amnón: abusó de su hermana Tamar.
Ministración
En 2 Timoteo 3:3-5 (RVR1960), la Escritura habla acerca del carácter de los hombres de los últimos tiempos. El Señor, aunque no seamos cristianos, puso en el ser humano un amor natural por los niños, por la familia y por nuestros semejantes. El amor de Dios está derramado en el corazón de los seres humanos.
Sin embargo, mientras se acerca la venida del Señor, vemos cómo el corazón de las personas se ha ido corrompiendo. Vivimos en una sociedad cada vez más apartada del amor de Dios, donde se ha ido perdiendo ese afecto natural.
En la actualidad vemos situaciones en las que alguien dentro de una familia abusa de sus propios hijos. Cuando una persona mata a otra de manera fría, también podemos ver una pérdida de sensibilidad y de afecto natural.
También vemos niños que no reciben el afecto natural que necesitan. Muchas veces, ambos padres trabajan para entregarles cosas materiales, pero esto puede llevar a que falte tiempo para compartir, escuchar y acompañar a los hijos.
El egoísmo también puede llevar a que las personas se centren principalmente en sí mismas. Hombres y mujeres de los últimos tiempos pueden preocuparse excesivamente por su apariencia, su economía, su comodidad o por evitar envejecer, dejando de lado lo que implica la paternidad y la maternidad.
Existe un grado de abandono cuando los padres no aman a sus hijos como deberían o no se preocupan por lo que ellos están viviendo en sus hogares y escuelas. A veces se consideran más importantes las cosas que hacemos fuera del hogar que lo que ocurre dentro de nuestra propia familia.
También existen varones que dejan a sus esposas heridas y enojadas y simplemente se van a trabajar sin importarles lo que ellas están viviendo. Esto también refleja una falta de afecto natural.
La amargura va en contra de lo que Dios quiere para nosotros, porque Él sana nuestro corazón.
Debemos preguntarnos:
¿Cómo está nuestro corazón hoy?
¿Nos importa lo que está viviendo la persona que está a nuestro lado?
¿Nos importa nuestra vecina, nuestro familiar, nuestro compañero de trabajo o aquella persona que necesita ayuda?
Poco a poco se ha ido perdiendo la sensibilidad. El corazón se va endureciendo y pareciera que ya nada logra atravesar esas barreras. Muchas veces no sabemos lo que nuestras acciones pueden provocar en los demás. Nuestras acciones pueden producir algo bueno o algo malo en la vida de otra persona.
El amor en los hijos de Dios debe ser evidente a través de los frutos del Espíritu. Sin embargo, corremos el peligro de bajar nuestra mirada de Cristo y, al hacerlo, también podemos exponer a los nuestros.
Cuando dentro del matrimonio se rompen los límites establecidos y existe una situación que está dañando a uno de los cónyuges, se debe pedir ayuda. Cuando se rompe el pacto matrimonial y una persona comienza a someter o esclavizar a la otra, esto es contrario al propósito de Dios para el matrimonio y se vuelve una situación antinatural.
Un ejemplo de afecto natural
Observemos a las aves. Ellas se turnan para alimentar a sus polluelos. Incluso dejan de comer para alimentar a sus crías. En algunos casos, el macho alimenta a la hembra y a los polluelos, sustentando así a su familia. Esto nos muestra un ejemplo de cuidado y protección que debemos considerar. El Señor puso en el ser humano aquello que viene de Él, y de Dios viene todo lo bueno.
Estamos viviendo tiempos difíciles y, como creyentes, debemos procurar estar sanos de corazón.
Debemos aprender a mirar al otro con dignidad, amor y sensibilidad. La Biblia es nuestro manual y nos enseña cómo debemos tratarnos unos a otros. Pidámosle al Señor que nos limpie y nos purifique; que quite toda dureza y ponga sensibilidad en nuestro corazón para poder ver la necesidad del otro.
Que podamos recuperar el afecto natural, amar a nuestra familia, preocuparnos por quienes nos rodean y reflejar el amor de Cristo en nuestras acciones.