Éxodo 30: 23 en adelante.
El aceite de la Unción era una mezcla de distintas especias aromáticas
finas, dadas por el Señor a Moisés. Estaba compuesto de:
Mirra: Lo mejor
Canela aromática: De Ceilán, auténtica
Casia: Arbusto
Aceite de oliva: Extra virgen.
El Señor también encargó un aceite puro y santo que estaba
compuesto por:
- Estacte: Aceite esencial oloroso sacado de la mirra fresca
- Uña aromática: Borde que cierra la palma de ciertos moluscos que al
quemarse produce un aroma penetrante - Gálbano aromático: Goma o resina que se saca de una planta
- Incienso puro: Resina aromática obtenida de árboles
Este aceite de la unción servía para : - Ungir el tabernáculo de reunión
- Ungir el arca del testimonio
- Ungir la mesa y todos sus utensilios
- Ungir el altar del holocausto y todos sus utensilios
- Ungir el altar del incienso
- Ungir la fuente y la base de la fuente
- Ungir a Moisés, Aarón y sus hijos
Ministración:
Nuestro Señor, el perfumista, mezcla de manera correcta para que
podamos tener un olor fragante. La canela (uso casero), la mirra
(unción del Señor), alabastro (preparación para la muerte del Señor).
La canela debe crecer en buena tierra para ser fuerte y fructífera.
Dando grato olor representamos a un sumo sacerdote. Él intercede
por nosotros, es quien da un olor fragante delante de Dios. Antes de
Cristo todos los hombres de la familia de Aarón debían tener el mismo
aroma, todos los sacerdotes con un solo aroma para el servicio en el
tabernáculo, que era un lugar santo. Algo fuera de eso aportaba mal
olor, desagrado a Dios. “Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada
uno su incensario, pusieron en ellos fuego, le echaron incienso
encima, y ofrecieron delante de Jehová un fuego extraño, que él
nunca les había mandado” (Levítico 10:1-2)
No solo eso, muchas veces traemos costumbres de Egipto asociadas a
los rituales paganos en el río Nilo, como las prácticas de las orgías,
mujeres lavándose para ser fértiles. Las aguas del río Nilo eran
pantanosas, el lodo atrae a moscas que están asociadas a la suciedad
y muchas enfermedades.
¿Estamos nosotros en esa condición? ¿Estamos empantanados?
podemos ser como la canela que no tiene crecimiento cuando su suelo
es fangoso, estar en tibieza. “Yo conozco tus obras, que no eres frío ni
caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero porque eres tibio, y no frío
ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:15-16). La tibieza
huele a vómito, dice en su palabra; le produce asco al Señor huele a
podredumbre, pantanos llenos de demonios, de moscas.
Los aromas en la congregación son la oración, la adoración de nuestra
vida una adoración de olor grato porque Cristo habita en nosotros,
que no estemos en pantanos, que ninguna situación nos lleve a
ensuciarnos, debemos dar la batalla para estar en ese grato olor de
santidad. La Biblia que sin santidad nadie le verá: “Porque tú eres
pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para
serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre
la faz de la tierra” (Deuteronomio 7:6).
Los olores caracterizan a los hombres cuando se afina el olfato incluso
se huele lo que está detrás de los pecados. Los homosexuales se
conocen entre ellos, están marcados, tienen su aroma. Ellos abrieron
puertas y los demonios habitan con ellos. De la misma forma
podemos abrir puertas por actitudes pecados sin confesar.
¿Cómo habitaremos con el Señor con un mal olor?
El Señor es tan pulcro, limpio por eso es importante saber qué olor
tenemos, a quién estamos llamando. Somos un pueblo adquirido por
Dios. Debemos tener cuidado a quién oímos, debemos dar buen olor,
el perfume del Espíritu Santo que está en nuestras vidas. Debemos
estar en santidad en oración, para que ese olor fragante llegue a
nosotros, preparados, apartados y no dejarnos engañar con aromas
de encantamiento.
El Señor le pidió a Moisés unidad en los aromas, por eso le pidió
medidas, es tremendamente ordenado el Señor. ¿A qué estamos
oliendo? Nos siguen esas moscas o somos olor fragante, con una
patita en el mundo y la otra en la congregación, teniendo olor a
tibieza.
Lo que sale de nosotros contamina, que olor estamos dando, todos
tenemos que oler a Cristo al Espíritu Santo, somos apartados para
buenas obras, pero tenemos que terminar de salir de Egipto, de esas
costumbres tan paganas que tenemos, no estemos más
empantanados.
El pecado tiene mal olor, a veces disfrazamos las cosas para que no
nos demos cuenta. Que el Señor nos ayude a que haya un olor
verdadero, fragante.
Si estamos aquí es por la gracia, que olor trae mi alma para fuera
¡sensualidad!, ¿Qué es? ¿Por qué atraemos moscas? ¿Por qué el mal
olor está en nuestras casas? ¿Por qué no quieren el evangelio? ¿por
qué no tenemos crecimiento?
Que el Señor nos ayude, nos limpie con hisopos nuestras vidas, limpie
el alma, corazón, mente, nuestros ojos, que guíe nuestros pies para
que no vayamos presurosos al mal, las obras de la carne tiene que ser
vencidas y pararnos en el Espíritu para que no nos llenemos de
moscas espirituales el Señor nos ayude a ser libres.