Números: Nube de día, columna de fuego de noche
Se llama así por los dos censos militares de los capítulos 1 y 26. El título en hebreo es BEMIDBAR, que significa “en el desierto”. Describe el escenario geográfico de la mayor parte del libro, desde el desierto de Sinaí hasta las áridas planicies de Moab, en la rivera del Río Jordán. Este libro es escrito por Moisés, quién detalla a través de sus conteos la generación que salió de Egipto y la que fue pereciendo en el transcurso de la tierra prometida (a Moisés).
Al salir Israel de Egipto, el pueblo comenzó a ver los milagros de Dios de forma palpable (la separación del Mar Rojo y la purificación de las aguas amargas de Mara). Pero antes de esto, vemos uno de los hechos más impresionantes y atractivos que Dios hizo con el pueblo de Israel; esto es la nube de día y la columna de fuego de noche.
Números 9:15-17
La nube lo cubría de día y de noche como apariencia de fuego. Cuando la nube se alzaba, el pueblo se movía y en el lugar que paraba allí acampaban los hijos de Israel. Cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehová, y no partían.
Nube de día y columna de fuego de noche
El pueblo de Israel, vemos en Éxodo 14:17, que después de haber dejado la tierra de Egipto, Jehová estuvo con ellos tanto de día como de noche, para que el pueblo pudiese llegar pronto a las orillas del Mar Rojo. No sabiendo el pueblo que Dios los acompañaría de esta forma en su travesía por el desierto un par de generaciones.
Nube de día: En el desierto por el día, como sabemos, las temperaturas son altas y lo árido de la tierra hace que este calor se intensifique, dejando un ambiente hostil para cualquiera que no esté preparado. Como vemos en Éxodo 14, Dios es claro al decir que Él estaba presente con ellos en forma de nube, trayendo para el pueblo la sombra y refrigerio que ellos necesitaban durante el día. También lo vemos sobre el tabernáculo representando y siendo la presencia de Dios misma sobre este lugar santo; lo vemos también sobre el Monte Sinaí, cuando hablaba Dios cara a cara con Moisés.
Como conclusión, vemos a Dios en la nube como aquel que trae refrigerio, alivio, pero también el juicio a los que están con Él, pero por sobre todo, es aquel que va por delante y guía.
Columna de fuego de noche: Al contrario del día, por la noche en el desierto las temperaturas son tan heladas que el rocío inunda la superficie de la tierra. El Dios que prometió estar con Sus hijos se hace presente de noche como la columna de fuego que guía, protege, ilumina el camino y acompaña. También como abrigo que el pueblo necesitaba mientras caminaba por el desierto durante la noche.
Cada una de las cualidades que encontramos en la nube y la columna de fuego las vemos en Jesús, podemos ver todas estas cualidades, nuestro protector, nuestra compañía, Él prometió estar con nosotros hasta el fin de nuestros días. Él dijo que era la luz del mundo.
¿Te sientes cubierta por tu Dios?
Tal como con el pueblo de Israel, Dios siempre ha estado a mi lado, he sentido su cobertura a lo largo de mi vida, desde mi infancia, todas las etapas que he tenido que vivir a medida que fui creciendo. También he visto su cobertura con mi familia, con mis padres, mi hermano; ahora con mi esposo e hija. Al comenzar a estudiar este libro fue inevitable el recordar cada una de las situaciones que viví en mi juventud, por ser tan confiada para andar en la calle. El Señor las permitió pero no dejó que viviera más, Él me enseñó, me cuidó y me cubrió.
Deuteronomio: La voz de Moisés
Este libro de Deuteronomio significa “Segunda ley”. Es una repetición de la Ley porque muchos de los que presenciaron la entrega de la Ley en el Sinaí habían fallecido. En este libro nos muestra la importancia de guardar los mandamientos y las promesas y bendición de Dios. Aquí vemos a nuestro Dios que se llama LA VOZ DE MOISÉS, se llama así porque en este libro de Deuteronomio encontramos el discurso de Moisés.
¿Por qué se llama LA VOZ DE MOISÉS? Porque nuestro Dios Todopoderoso usó la voz de Moisés para enseñar a Su pueblo los mandamientos.
¿Eres guiada por Su Espíritu?
Si, he aprendido a ser guiada por Su Espíritu. Hace dos años atrás no me gustaba aprender de la Biblia, ya que me costaba mucho entender. Pero ahora he estado en los estudios bíblicos he comprendido lo importante que es saber lo que el Señor hace por intermedio de ella. La Biblia es la palabra de Dios, por lo cual nos guía con Su Espíritu Santo.
Ahora trato de cumplir los mandamientos del Señor, obedeciendo cuando me entregan trabajos espirituales o materiales, porque así honro Su Nombre.
Eso me trae recuerdos de mi padre cuando él escuchaba la voz de Dios y era guiado por el Espíritu Santo. Él sabía cuándo yo andaba bien o mal, o cuando me pasaba algo, así que nunca le podía ocultar nada.
Era hermoso el don que le había dado el Señor. Vivíamos cosas fuertes a través de estas situaciones, pero también éramos muy bendecidos.
Josué: La salvación
Está relacionado con lo que hizo Josué, que fue el sucesor de Moisés. En este libro vemos cómo Josué dirige al pueblo a observar elevadas normas de conducta personal y los exhorta a honrar a Dios. En este libro se destaca la intervención sobrenatural de Dios en el cruce del Jordán y en la conquista de Jericó y Hai. Dios es siempre fiel y cumple Sus promesas al conducir a su pueblo y conocerle.
Del nombre hebreo Yehoshu’a, que significa “YAHVÉ es salvación”.
¿Eres salva?
Josué 2:18: “He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre”.
Son tres los cordones escarlatas/rojos/color grana que son mencionados en la Biblia y que sirven como señales. El color rojo nos habla de la sangre de Jesucristo, nos habla de salvación.
El Señor nos demanda ser valientes como lo hizo con Josué, leales a Dios y al hombre que Dios ha puesto por delante. También recibir en obediencia la bendición del Señor, como la recibió esta mujer Rahab, sin tener ninguna esperanza por obedecer y resguardar a los hijos de Dios provocó para ella y los suyos salvación.
Es importante entender que la salvación es por gracia por medio de Jesucristo, Él nos redimió, nos limpió y nos lavó. También nos demanda el Señor en este tiempo ser valientes, porque no hay más camino; esta es la última milla, Dios nos demanda a ser valientes, esforzarnos, no desmayar pese a cualquier dificultad que podamos estar viviendo, o por muy fuertes que se vean los muros o el gigante el Señor tiene la victoria para sus hijas.
A mis 21 años el Señor llegó a mi vida, trajo salvación y me dio una Palabra: vendrás tú y te seguirán todos los tuyos. Dios permitió por medio de una misionera que me presentara al Señor y comprometerme a ir a una congregación, ese día Él descubrió mi corazón y reveló lo que aún ni mis amigos sabían. Fui muy impactada, yo esperando sanidad para mi vida física, Él trajo salvación a mi vida espiritual.
Es un gran desafío ser leales en este tiempo, ser obedientes y amar a Dios más que a cualquier cosa, pero sabemos que con el Señor todo es posible si disponemos nuestro corazón y somos intencionales.