Empezamos una nueva serie. Estamos invitadas a poner el corazón sobre el altar como un sacrificio vivo a nuestro Maravilloso Dios y sacar todo lo que este demás en nuestras vidas.

No podemos seguir siendo lentas porque las señales se están cumpliendo, el Señor Viene. Sino podemos algo pidamos ayuda para aprender, para hacer, sobre todo pidamos ayuda al Señor porque Él adiestra nuestras manos.
“¡Bendito sea Jehová, mi roca, quien adiestra mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra!” Salmo 144:1

Como madres, abuelas, tias y hermanas cubramos con fe y dominio propio a nuestros niños, tomemos las riendas para dirigir sus corazones al Señor.
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” 1 Timoteo 1:7

Como mujeres en el trato del Señor debemos reconocer nuestras inseguridades y presentarlas en el altar para que sean consumidas por la Verdad de Cristo.
“El que ama su vida la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”, Juan 12:25.

Dios es quien lo sabe todo, ante Su presencia nosotros debemos callar, dejar de batallar contra Su Voluntad, dejar el orgullo que está en el corazón.
“Jehová dijo a Job: ¿Quién es ese que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría?” Job 38: 1-2

Es pecado para nosotros cuando nos aflijimos demasiado, Dios siempre tiene el control de nuestras vidas.
“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo”. 1 Juan 4:18.

Ser trabajadora es parte de una mujer virtuosa y ejercer ese rol en el hogar de manera vigilante es bueno, pero no lo es si este es un control dominante.
“Y el ángel del SEÑOR le dijo: Vuelve a tu señora y sométete a su autoridad”. Genesis 16:9.