¿Qué ciudadanía tienes? ¿Quién eres en Cristo?

Empezamos una nueva serie como dorcas en nuestra oportunidad de dirigir el culto de jueves mensual.

EFESIOS 2:20: “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”.

Edificar se asocia a construir, es aquello que impulsa o apoya el desarrollo de un inmueble. Cuando se quiere construir todo lo previo debe ser destruido para poner un cimiento y los escombros sacados, así es con nuestra vida lo que hay en uno debe ser limpiado, Cristo es el cimiento, la Palabra es la que edifica y solo en Cristo somos edificados para ser ciudadanos celestiales; un trabajo constante hasta que ser llamados por el Señor ¡Gloria a Dios!


EFESIOS 3:18:“Espero que puedan comprender, como corresponde a todo el pueblo de Dios, cuán ancho, cuán largo, cuán alto y cuán profundo es su amor”

Excede todo conocimiento el amor de Dios, no hay forma de explicarlo, no sabemos como expresar que en Cristo seamos amados. El acto más grande de amor es que Jesús dio su vida por nosotros, tremendo amor Dios dando su hijo. Un amor inmutable, que no depende de las circunstancias aún de nuestro actuar, un amor que venció la muerte para darnos vida eterna. Permanezcamos en el AMOR.

JUAN 3:3: “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. “.

Muchas veces pensamos que hemos nacido de nuevo pero estamos siendo religiosos, haciendo cosas aprendidas sin ser transformadas verdaderamente por Cristo. Al apóstol Pablo le fueron abiertos sus ojos Cristo mismo se le reveló para nacer de nuevo.

JUAN 1:12: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.
Nuestra ciudadanía está en los cielos y el Padre nos adoptó como sus hijos.
Él nos amó con amor eterno, y como El es nuestro Padre nos disciplina, nos exhorta, nos instruye, nos guía y nos ama con Su amor eterno.

EFESIOS 1:7: “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”
Nos hacemos esclavos de este mundo cuando seguimos sus ideas y pensamientos. Cristo nos vino a liberar de toda esclavitud. Cristo nos redimió con su sangre vertida y nos hizo sus esclavos por amor.
Gracias Jesucristo por comprar nuestras vidas y hacernos participe de lo tuyo. Amén.

Extranjero es una persona cuyo nacimiento no es el lugar dónde vive o reside actualmente. En el Antiguo Testamento una persona extranjera era aquella que no era nacido en Israel. En el Nuevo Testamento somos nosotros que creemos en Cristo siendo extranjeros en este mundo porque nuestra ciudadanía está en el cielo.
El apóstol Pablo en Romanos 12:1 nos enseña como debemos llevar nuestra vida, debemos ofrecer nuestro cuerpo en sacrificio Santo agradable a Dios sin conformarnos a este siglo y conducirnos de acuerdo a nuestra ciudadanía. Qué debemos despojarnos de aquello qué nos aferra a el mundo, a los afanes, las preocupaciones, las amarguras, la avaricia, la codicia, cosas propias del mundo, no debemos amar ninguna cosa del mundo. Tampoco congraciarnos para no parecer extraños. Sí hemos resucitado junto a Cristo debemos buscar las cosas del reino y no enredarnos en este mundo porque correremos peligro; concentrémonos en lo celestial en lo verdadero en lo importante. No seamos como el camaleón cambiando de color para adaptarnos a este mundo en Cristo somos peregrinos y extranjeros ciudadanos del reino.

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Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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