La novia prepara sus adornos

“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”.

1° Pedro 3:3-4

Las palabras como “moda, maquillaje, perfumes, carteras, joyas, peso, imagen…”, a través del tiempo se han convertido en elementos imprescindibles para la mayoría de las mujeres en el mundo. En medio de este torbellino, las mujeres cristianas estamos expuestas a tales ideas y muchas veces hemos sido sumergidas en este mar de vanidad.

Pero, Dios definió la belleza, Él nos creó, fuimos formadas a Su imagen y semejanza (Génesis 1:26,31). Delgadas, gorditas, altas, bajas, ojos cafés o azules, así nos hizo Dios. Tenemos que tener como misión cuidar nuestro corazón de todo lo que lo corrompa (orgullo, mentiras, envidia, ingratitud, chisme, etc.) Nuestro cuerpo es templo del espíritu santo, adornarlo de forma sencilla y equilibrada no es malo, preguntemos al Señor si lo que estamos haciendo es agradable ante Sus ojos.

Ahora, la invitación hace la siguiente pregunta: ¿estás preparando tus adornos (virtudes) para las bodas del Cordero?

No querremos cultivar estas virtudes si vivimos para otra cosa que no sea la gloria de Dios

¿Porque estoy viviendo, porque me levanto en la mañana, para que existo, es mi misión en la vida traer gloria a Dios? Si lo es, encontraré que cultivar virtudes es un gozo, bendición porque promueve mi objetivo que es dar la gloria a Dios.

La palabra virtud no la usamos mucho hoy en día, en la Palabra del Señor es lo opuesto a lo que el mundo considera virtud. En los tiempos de griegos y romanos, ser humilde no era considerado virtud, virtud era ser asertivo, ser el de arriba. La virtud no es solamente acerca de reglas u obligaciones, es mas acerca de ser un tipo de persona, tener la disposición correcta, actitud correcta de corazón. Eso nos motivará a hacer lo correcto, A Dios le importa lo que somos, que tengamos un corazón como el de Cristo. Al tenerlo nuestro comportamiento y actitud serán piadosas.

Si tenemos un comportamiento piadoso sin tener un corazón virtuoso, nos convertiremos en fariseas. Si nos enfocamos en la virtud verdadera, eso nos hará alcanzables. La gente se sentirá atraída al Cristo que ven en ti. Nuestra familia y amigos serán atraídos a seguir a Cristo cuando vean ese corazón en nosotros.

No puede haber una desconexión entre nuestro comportamiento y nuestro corazón, pero si nos enfocamos en la virtud verdadera, tendremos integridad.

¿Que es la integridad?

Es tener nuestro corazón y las acciones en sintonía, sin diferencia, unidos. No hay diferencia entre nuestro corazón y nuestras acciones. Si nos enfocamos en la verdadera virtud, reconocemos nuestra dependencia de la gracia de Dios. Es Cristo viviendo Su vida en nosotros y a través de nosotros.

La virtud de Cristo, la verdadera virtud, no viene naturalmente. Esas virtudes no van a crecer solas, tienen que cultivarse, tienen que nutrirse; eso toma tiempo, esfuerzo, intencionalidad

¿Cómo podemos transformarnos en mujeres virtuosas?

Lo hacemos con la ayuda del Espíritu Santo que opera en nuestra vida, también el Señor provee un importante medio de gracia en este proceso y es siguiendo los ejemplos, los modelos de otras que hacen eso.

Tenemos una responsabilidad como mujeres mayores, todas somos mayores para alguien más. Todas tenemos la responsabilidad de convertirnos en modelos para que mujeres más jóvenes puedan seguir.

Pero, ¿si no tenemos un modelo así para nuestra vida? Dios nos ha dado un claro ejemplo en Cristo, que vivió a la perfección cada virtud. Esas virtudes son cultivadas en nuestras vidas mientras lo contemplamos a Él.

Por eso es importante con que alimentamos nuestra mente y corazón, las elecciones de entretenimiento, lo que leemos, lo que escuchamos, en que nos enfocamos. Si llenamos nuestra mente con la forma de pensar del mundo, tendremos lo que el mundo llama virtudes; pero si miramos a Cristo nos pareceremos a Él ya que comenzará a llenarnos con Sus virtudes, con Su manera de pensar y responder, con Su manera de reaccionar.

Las virtudes cristianas son cultivadas al mirar a Cristo y luego, al mirar a otras mujeres en nuestras vidas que son como Él y que están viviendo este mensaje.

Nos vamos pareciendo a las personas con quienes pasamos mucho tiempo. Así mismo si tu pasas tiempo con Jesús, miras de lleno a Su maravilloso rostro, te encontrarás siendo transformada, transfigurada a Su semejanza.

Si tratamos de poner limones en un arbusto de espinas y luego decir que es un limonero… así no es como uno hace un limonero. El fruto que nace de un árbol revela lo que está en su raíz. Así mismo, las virtudes, las características, las cualidades que salen de mi vida revelan lo que está en el centro de mi vida.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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